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TECNOLOGíA


Qué es la obsolescencia programada



Fecha: 15/10/2018   20:42  |  Cantidad de Lecturas: 824

No debe haber ninguna persona que no haya escuchado esta frase alguna vez en su vida, de la boca de sus padres o de sus abuelos: “Ya no hacen las cosas como antes




Cuando yo era chico, comprabas algo y te duraba toda la vida”. Un mito o casi leyenda urbana que se transmite oralmente de generación en generación, pero que no necesariamente es cierto. Yendo varias décadas atrás, el mercado de consumo era mucho más reducido, por lo que había menos productos para vender. Y, en realidad, los equipos fallaban al igual que ahora, luego de un tiempo determinado.
 
El término obsolescencia programada, si bien se empezó a utilizar en los años 50, viene desde más atrás en la historia, cuando los fabricantes de lámparas incandescentes de los años 20 se dieron cuenta de que, si vendían sus productos hechos con filamentos de carbono, que prácticamente duran para siempre, su negocio tendría una vida corta. La manera de expandir las ventas fue creando una alianza mundial para usar un material distinto, con fecha de vencimiento como el tungsteno, que redujo la duración de las lámparas a 1000 horas de uso.
 
Por su parte, los defensores de la teoría de que se fabrican productos que en el corto o mediano plazo empezarán a fallar y deberán ser reemplazados sostienen que eso es algo planificado por las empresas para poder lanzar nuevos equipos, con el fin de vender más. A eso se lo denomina obsolescencia programada.
 
En esta teoría hay algunos puntos para analizar, porque son el puntapié inicial para varios mitos. En el mundo actual de la telefonía celular, el hecho de pensar en un equipo que sea usado durante muchos años como el DynaTAC (el famoso ladrillo, lanzado en 1983) o el también emblemático StarTAC (lanzado en 1996) de Motorola; el primer modelo de iPhone de Apple o el Nokia 1100, entre otros, es una utopía.
 
Cada año se lanzan al mercado una gran cantidad de nuevos modelos de diferentes compañías, por lo que los consumidores tienen muchas opciones para elegir.
 
Esto se debe principalmente a la velocidad y profundidad cada vez mayores de los avances tecnológicos, como tan claramente describe la conocida “Ley de Moore” al enunciar que los dispositivos duplican su poder de procesamiento cada 18 meses. Esto implica que los aparatos que salen al mercado en un cierto rango de precio tienen gran probabilidad de ser mucho más competitivos en términos de funcionalidades que aquellos lanzados a un mismo valor pero algunos meses atrás. Y es en este punto que la dinámica de mercado hace lo suyo, pues aquellas empresas que vean como la preferencia de los consumidores migra hacia lanzamientos más recientes de sus competidores, se verá en la necesidad de reemplazar a los productos propios por otros mejores para mantenerse vigente, realimentando de esta manera el ciclo.
 
En este sentido, se podría decir que el concepto de obsolescencia programada es una consecuencia casi inevitable de la propia exigencia del consumidor, que siempre demanda más de sus equipos: más rapidez, mayor almacenamiento, mejor cámara, entre otras. Por eso no es casual que, de acuerdo con datos de Greenpeace y Statista, un sitio de estadísticas, la media de los consumidores cambien de equipo cada dos años. No es sorpresa entonces que las grandes empresas realicen una inversión cada vez mayor en las áreas de investigación y desarrollo para mejorar sus productos.
 
Otro mito popular es el de la durabilidad artificial. El mismo pregona que si bien los equipos son sólidos, la fragilidad radica en sus componentes, como la batería, la pantalla, los botones, o la versión del sistema operativo. En relación con esto, cabe decir que los componentes de cualquier dispositivo tienen una determinada vida útil. Ya sea por fatiga de material o por el uso intensivo, los componentes suelen desgastarse. Y a pesar de lo que puedan sostener las críticas, las empresas usan materiales de buena calidad, para que el producto final tenga más chances de ser vendido. Debido a esto, también se derrumba el mito de que el arreglo o reemplazo de los distintos componentes debería ser algo sencillo y más económico.
 
Por otro lado, los programadores de sistemas operativos tampoco crean versiones de software con fecha de expiración. A pesar de esto, las compañías fabricantes de software son acusadas de ralentizar las versiones existentes de manera deliberada cuando lanzan una nueva. Muchos programadores de marcas líderes del mercado negaron de plano esta acusación sosteniendo que simplemente la complejidad de la programación de los propios sistemas operativos los llevaba a contener fallas que pueden afectar el rendimiento de los equipos, algo que se va subsanando en posteriores actualizaciones.
 
Es así como los nuevos modelos de teléfonos inteligentes traen incorporado la última versión, mejorada, del sistema operativo Android o iOS. Pero adaptar esa versión a equipos más antiguos es algo complicado, porque pasar los archivos, aplicaciones instaladas y configuraciones en un equipo antiguo es, según los expertos consultados, “como querer cambiar toda la plomería de la casa sin romper las paredes”.
 
Todos sabemos que las principales compañías del sector buscan posicionarse con equipos de alta calidad de diseño, grandes prestaciones, buenos materiales y la mejor versión del sistema operativo que se utilice en ese momento. Actualmente en el mercado encontramos celulares que se adaptan a las necesidades de cada persona en particular y esa división se hace por gamas, a las que los consumidores pueden acceder de acuerdo con sus aspiraciones y posibilidades. El espectro es muy amplio y las principales marcas como LG, Motorola, Samsung y Huawei, ofrecen muchas opciones para cada usuario.
 
En otro plano, pero en línea con esta problemática, hay marcas que buscan sortear este dilema de mito o no mito y van un paso más allá en términos de innovación. Muchas veces, cuando las actualizaciones de sistema operativo o de las aplicaciones avanzan muy rápido, los fabricantes buscan innovar desde otro lugar y así lograr que el fantasma de la obsolescencia no sea algo para tener en cuenta.
 
Un claro ejemplo de este concepto es la tecnología modular en el universo de los smartphones. Marcas como Motorola, con su moto Z3 Play, por ejemplo, irrumpió desde hace un par de años la escena local implementando diversos tipos de módulos que se adhieren al teléfono para dotarlos de nuevas características. Desde incorporarle una cámara Hasselblad que extiende el zoom óptico a 10x, la posibilidad de una batería extra o parlantes más potentes, entre otros.


Fuente:  15 de Octubre de 2018 (Sin Mordaza)








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